Han pasado 2 meses desde que salió, inesperadamente, el primer DLC para el aclamado videojuego de God of War: Ragnarök, ya que no hubo muchos indicios antes de su lanzamiento. Además, apareció de forma totalmente gratuita y apta para todos los usuarios del título. Si aún no lo has probado y te quedaste con ganas de más después de completar el juego base, prepárate para un análisis muy personal y detallado del que ha sido, en mi caso, una de las experiencias más salvajes que he vivido a los mandos del semidiós griego. Así, estas son mis 5 claves/consejos que marcan este gran contenido extra y mis impresiones, en general, de lo que ha sido una bonita e interesante aventura que combina remembranza e intensa batalla.

1. La dificultad influye, y mucho. Pensarlo bien
El primer aspecto al que tuve que enfrentarme al desembarcar en la mismísima orilla del Valhalla (a parte de quedarme sorprendido tras ver a Freya junto a las valquirias Gunnr, Eir y Sigrun) fue elegir en qué dificultad debía pasarme el contenido. Una elección que fue más difícil del que imaginé, ya que la historia principal la hice en dificultad normal para disfrutarla al máximo y no estresarme tanto con los combates y los enemigos. Sin embargo, para este pequeño epílogo, y al enterarme de que se trataba de un roguelike estilo arena de combate, dije venga, vamos con un desafío y se me ocurrió seleccionar una dificultad demasiado alta (demuestro habilidad), teniendo en cuenta que a mayor dificultad mejores son las recompensas, percibiendo así un bonus.
Pues resultó en un grave error, porque aparte de que me derrotaron los dos primeros enemigos en la zona inicial, en Valgrind, me di cuenta de que puede ser muy frustrante enfrentarse a ciertos enemigos si no se elige bien la dificultad. Hay que tener en cuenta que si se quiere avanzar en la historia, que es lo que buscaba yo; pues ansiaba obtener los 12 trofeos relacionados y completar así el DLC, es preferible elegir un nivel medio o difícil, pero no superior a menos que seamos realmente expertos. Lo digo porque es un modo «permadeath» y eso significa que el Valhalla nos va a devolver a la orilla del principio tras cada intento fallido.

2. Viejos recuerdos, nuevos enemigos
Ahondar en la memoria del Fantasma de Esparta es, sin duda, de lo que consta principalmente el Valhalla. Y eso no es una tarea sencilla; pues quiere decir que vamos a tener que lidiar, por un lado, con muchos enemigos que hayamos visto en la trama principal, pero también con otras antiguas y conocidas bestias de la Grecia natal de Kratos. Y este es uno de los puntos más atractivos y que más me han gustado de todo el contenido descargable; su variedad y nuevas combinaciones de enemigos. Desde impetuosos y poderosos cíclopes, a retorcidos y escurridizos espectros espartanos y hasta trayendo de vuelta a uno de los enemigos más famosos de la saga clásica God of War: los flipantes y sangrientos minotauros. Armaos bien (de valor) y eligiendo bien vuestros ataques rúnicos; ya que en cada intento van a ser distintos en función de que cofre/s elijáis y os sacarán de un buen aprieto.
3. Descubriremos secretos interesantes
Otros de los puntos más destacables del DLC gratuito es su lore. Si bien a estas alturas (como digo es un epílogo de la trama general) ya sabremos muchas de las intrahistorias que conforman la vida de Kratos y de sus antepasados, en esta entretenida y diferente propuesta vamos a revivir algunos recuerdos del pasado del semidiós. Son una especie de «pequeñas píldoras» off-the-record que suelta Kratos con Mimir y que profundizan un poco más en lo sucedido años atrás, como la relación con su mujer e hija.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que todos los capítulos se estructuran, tras entrar al salón del Valhalla, en una especie de salas «interconectadas»que permiten viajar entre los 9 reinos del Ragnarök, y tras derrotar a cada jefe final, regresaremos de nuevo a Grecia para medirnos ante imponentes hordas de enemigos hasta reunirnos con Tyr. Personalmente, me ha molado bastante que incluyeran aspectos nostálgicos y del recuerdo de otros juegos como la Flauta de Calíope, la hija de Kratos, o la aventura que tuvo un viejo capitán de barco al que devastó una hidra en pleno Mar Egeo.
4. Podemos (y debemos) reforzarnos en cada intento
El mejor consejo que os puedo dar, después de que escojáis bien el nivel de dificultad de la IA (es decir, el de todos los monstruos) es que en cada intento que hagáis, y conforme vayáis avanzando entre los 6 capítulos que conforman esta historia extra en el Valhalla, vayáis mejorando vuestros atributos en las dos estatuas de piedra que hay junto a la valquiria Gunnr. Esto es especialmente recomendable, sobre todo, si sois valientes y encaráis el desafío en una dificultad superior a normal, ya que de lo contrario es prácticamente un fracaso garantizado. Con esto me refiero a maxear vuestra barra de salud e ira, así como también mejorar las capacidades de vitalidad, rúnicos y, como no, subir de nivel vuestros ataques especiales. Hay que saber, y aviso a navegantes, que todos los sets de armaduras que vayamos desbloqueando y adquiriendo son SOLAMENTE un aspecto cosmético: ¡de manera que NO influyen en los atributos! A pesar de que son muy chulas.

5. Te forjarás como un auténtico espartano
Si decides acompañar a Kratos y a su fiel compañero de viajes, Mimir a esta última (y mini) aventura, prepara bien tus armas y tu coraje. Como os he destacado antes, dependiendo de la dificultad tendréis un reto u otro: donde si lo que buscáis es simplemente disfrutar de la historia y pasarla a toda costa para conseguir los trofeos, optaréis mejor por una dificultad media o baja. Sin embargo, si os va la marcha, podéis pasarlo cómo hice yo en dificultad difícil (demuestra valor); ahora, os digo que en los combates contra Tyr sudé la gota gorda y tuve que emplearme a fondo, llevando, por supuesto, alguna que otra piedra resucitadora.
En definitiva, se trata de un DLC bastante molón y que a mí realmente me ha entrenado como a un guerrero digno de Esparta. No se trata ya solamente por los durísimos duelos para concluir cada capítulo ante el poderoso dios de la Guerra Aesir, Tyr, sino de aguantar, por ejemplo, las complicadas oleadas en la arena griega. Cada elegido del Valhalla es un desafío único, y más, como os digo, en altas dificultades, que es donde se nota realmente la diferencia de nivel. A cambio, los más valientes vais a obtener grandes recompensas, pero os aviso que en ese caso, cada parte se puede convertir en un verdadero infierno solo apto para dioses gamers.







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